Antonio Hierro, árbitro internacional y codirector del Curso Cátedra Universidad Rey Juan Carlos-CIMA: “La labor de las instituciones arbitrales ha sido clave para el desarrollo del arbitraje en nuestro país”

Antonio Hierro, uno de nuestros expertos en arbitraje más reconocido a nivel internacional. Muchos años dirigiendo esta práctica en Cuatrecasas, Goncalves y Pereira y ahora afronta una nueva etapa profesional con la puesta en marcha de una boutique de arbitraje. Hierro, abogado de parte en muchos grandes litigios, es árbitro de las principales instituciones arbitrales como CCI, London Court y CIMA, por sólo citar algunas.  Nuestro interlocutor  es codirector de este Curso de Especialización en Arbitraje que se presentó hace unos días en su duodécima edición. Ha sido  fundador y presidente honorario del Club Español del Arbitraje. En esta entrevista habla del mencionado  Curso que acaban de poner en marcha desde la Cátedra Universidad Rey Juan Carlos –CIMA  y ofrece algunas recomendaciones a aquellos profesionales que se quieran dedicar al arbitraje.

¿Cómo valora un profesional como usted la puesta en marcha de un Curso de Formación en Arbitraje y Mediación de estas características?

Es un motivo de satisfacción poder colaborar en la difusión del arbitraje en España.  Creo que nuestro país está avanzando mucho en este tipo de iniciativas y esta labor de promoción  se está haciendo de forma eficaz desde diferentes vertientes.

La semana pasada tuvimos un acto organizado por el Club Español del Arbitraje y la CCI para profundizar en el papel de los ADRS, en general y en la mediación en particular.  Hoy estamos en este acto de apertura académico y en esta semana va a haber otro acto organizado por CIAMEN con la presencia de Pascual Sala, expresidente del Tribunal Supremo y Constitucional como ponente.

¿Y qué nos dice del papel de CIMA, entidad arbitral y creadora de esta Cátedra Universidad Rey Juan Carlos-CIMA?

El papel de CIMA es esencial para el propio éxito de este Curso de Formación. Sin su patrocinio no hubiéramos podido avanzar lo que hemos avanzando hasta ahora.

Con este tipo de iniciativas, CIMA se ha consolidado como la gran institución arbitral en nuestro país. No hay laudos anulados suyos y eso es una buena señal.  Su arbitraje está bien administrado y gestionado, como puede verse

Sin embargo, aún las universidades no acaban de integrar la práctica arbitral en sus Planes de Estudio. ¿Por qué cree que está pasando esto, realmente?

Es cierto, aún falta que las universidades, salvo la Universidad  Rey Juan Carlos que creó en su día de la mano del profesor José Fernando Merino Merchán, esta primera Cátedra de Arbitraje, el dar ese paso adelante.  Al mismo tiempo, tiene un cuatrimestre dedicado a la enseñanza del arbitraje. Mientras tanto está siendo la sociedad civil,  a través de sus instituciones quien realiza esa labor de formación y difusión.

Da la sensación que en un momento como el que vivimos es más sencillo formarse en arbitraje que hace veinte años. En un mundo global, sin fronteras el conocimiento se comparte mejor.

Hace veinte años se identificaba en España la palabra arbitraje con la actividad de Bernardo Cremades, uno de los pioneros en el desarrollo de esta práctica arbitral en nuestro país.  Es cierto que también había muy pocos casos de arbitrajes  a nivel internacional y doméstico.

Creo que a este respecto, la labor de las instituciones arbitrales desde 1989 ha sido clave para la difusión y desarrollo de esta práctica en el mundo empresarial.  El empujón definitivo se dio con la Ley de arbitraje 60/2003, que llamo siempre Ley Olivencia porque Don Manuel fue uno de los grandes ponentes de la misma.

¿Qué podemos destacar de este programa académico de seis meses de formación en arbitraje que se imparte desde la Cátedra CIMA Universidad Rey Juan Carlos?

Este es un curso muy sedimentado y maduro, no en vano lo avalan once ediciones anteriores. Creo que el trabajo del profesor Merino Merchán a este respecto ahí está y tiene mucho mérito lo que ha hecho hasta ahora.

Mi colaboración al curso se remonta al pasado año, donde ya era codirector académico. Creo que se ha elaborado un programa muy completo. Se analiza el fenómeno del arbitraje internacional con una visión práctica del mismo.  Este programa concluye con un Moot, actividad simulada de un caso práctico real de arbitraje, que ha sido mi principal participación en dicha formación.

¿Qué es lo más complicado de entender sobre la práctica arbitral para estas personas que quieren formarse en esta actividad extrajudicial?

Bueno, habría que matizar que a este Curso acuden profesionales expertos de primera fila, abogados, asesores jurídicos de empresas, notarios o registradores que lo que quieren es actualizar conocimientos y conocer algunas de las tendencias nuevas del propio arbitraje.

Junto a ellos, hay otros alumnos que están terminando su grado en Derecho o realizando cursos de especialización que serán en el futuro abogados de parte o árbitros. Para ellos es un mundo nuevo, diferente del procedimiento judicial y la primera vez que abordan la materia porque como ya comentamos, no es una actividad frecuente en nuestras Universidades, hasta la fecha.

Algún colega suyo, también profesor de este Curso, señala que uno de los elementos más complejos de la práctica arbitral es conocer lo que es y el desarrollo del arbitraje de inversiones.

El arbitraje de inversiones, si me permite el símil, es un animal diferente del arbitraje comercial  y del arbitraje comercial internacional.  Es un instrumento totalmente diverso, que vive un momento especial en la actualidad: para algunos se está potenciando mientras que otros expertos señalan que vive momento de amenazas y a medio plazo en posible riesgo de extinción.

Al final de este curso que impulsa Cátedra Universidad Rey Juan Carlos –CIMA, ¿qué consejos les da a los ya nuevos árbitros de esta práctica para enfocar su futuro?

Lo primero que deben darse cuenta que habrán adquirido una formación de base que no tenían antes y que les va ayudar mucho a corto plazo en sus nuevos planes profesionales. El siguiente paso sería entrar en este mundo del arbitraje y presentar sus candidaturas, tanto a grandes despachos como a boutiques de arbitraje. El hecho de haber superado este curso les dará un plus frente a otros candidatos en igualdad de condiciones.

La mejor manera de no perder los conocimientos adquiridos en este programa formativo es trabajar a diario en despachos u organizaciones con clara proyección en el arbitraje internacional.  A día de hoy, es la única manera de ganarse la vida en el mundo del arbitraje como estamos haciendo algunos en estos momentos.

Sobre el fenómeno de las boutiques de arbitraje que surgen en España, actividad con la que usted participa con su firma Hierro Estudio Legal, ¿es un desarrollo lógico?

Creo que es un paso más de normalización de la actividad arbitral en nuestro país, en relación con lo que pasa fuera de nuestras fronteras.   Grandes especialistas en arbitraje internacional que se han formado en firmas de prestigio, al cabo de veinte o veinticinco años dan un salto y crean sus propias boutiques y ejercen como árbitros independientes liberados de cualquier conflicto de interés.

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